La Coctelera

Cómo se crean los pensamientos

Reflexión de octubre del 2009

La magia que crea los pensamientos, las certezas interiores y los deseos es, en realidad, una secuencia de confrontaciones de energías entre ellas. La construcción del cerebro exige una fluidez entre las diversas zonas para sostener la vida, su desarrollo y la interacción que permitirá suscitar los ímpetus o los retrocesos, las reflexiones o las acciones. Todo está centrado entorno a las memorias que están disponibles o no y que abren las puertas de la comunicación de las neuronas y de las reacciones a los influjos nerviosos.

Los impulsos son sugeridos por parte de la glándula pineal, permanentemente, pues están destinados a avanzar el proceso de evolución. Estos impulsos se tropiezan con debilidades del sistema de comunicación o del sistema nervioso y la información se pierde por falta de reacción. Si, al contrario, el camino está libre y sin obstáculos, las ondas se multiplican hasta el momento en que se materializan en un gesto, una acción, una reacción o una construcción mental.

Durante este proceso, el movimiento ha provocado una reacción en cadena destinada a controlar el origen de la información y sus características y eventualmente a encaminarla hasta las zonas de distribución de la energía destinada a concretizar el impulso. Si hay una barrera, un bloqueo, una debilidad o una imposibilidad, la onda sigue chocándose, pero de manera incompleta. De esta manera, ella se debilita y se carga de elementos que no le pertenecen y que se convierten en la negatividad, el impedimento, y los pesos tanto psíquicos, emocionales como físicos. Progresivamente, las informaciones «exóticas» se trazan una vía de acceso a la conciencia que, un día o una noche, las acepta y las pone a disposición de la persona.

¡Desde este momento, una luz nueva se ilumina en «la casa»! Ella tendrá necesidad de sentirse útil para aclarar la vida y las acciones de la persona. Si no, esperará que los eventos o las ocasiones le permitan prestar el servicio en una vida activa y controlada por el mental.

Las múltiples memorias reaccionan a cada onda de choque, con el fin de acompañar positivamente o de frenar el avance de ésta. Progresivamente, ellas se amplifican con estos nuevos datos y al centésimo choque, los aceptan mejor, y cada vez mejor. Asistimos a una mutación permanente de la estructura psíquica que tiene en cuenta elementos innumerables para construir su red de comunicación y de transmisión.

 

El Ser

Reflexión de septiembre del 2009

El Ser no tiene una relación amorosa con el conciente. Su acción está destinada a aumentar el potencial de la energía vital de la persona y a mejorar las relaciones entre los diferentes cuerpos, sutiles y físicos. Él prepara el cerebro para manejar nuevos parámetros y para repercutir estas informaciones en el sistema nervioso y emocional. Él crea las situaciones de vida que fortifican todos los aspectos de la vida activa con el fin de aumentar el potencial de absorción de las confrontaciones con todo tipo de perturbadores. Es así como la salud se mejora de todas las maneras, mediante el aumento de los campos energéticos perturbados y el restablecimiento de las corrientes eléctricas y químicas que los unen. El tono vibratorio es estabilizado así con el fin de liberar las tensiones inherentes a los bloqueos energéticos y físicos.

Las emociones son virtuales, pero tienen una influencia preponderante sobre nuestra vida cotidiana por los impulsos que transmiten a todos los órganos y a las liberaciones de adrenalina o de DMT en nuestras células. Bien manejadas, las emociones se vuelven positivas y funcionales. Bloqueadas por miedos, esquemas restrictivos de pensamientos o por disfuncionamiento del psiquismo, ellas perturban la fluidez de las corrientes energéticas y crean las limitaciones, a menudo importantes, de vida.

El ser humano es una creación compleja que utiliza su medio ambiente en resonancia con su construcción psíquica y física para aumentar su frecuencia vibratoria. Él genera, así, un campo activo en el sistema solar e incluso más allá. Él es omnipresente, omnipotente y omnisciente en su esencia y limitado en su presencia conciente por la incapacidad, por el momento, de manejar hasta el nivel de la materia terrestre, la cantidad de informaciones que encierra su núcleo.

Conexión con el Ser

Reflexión de agosto del 2009

El Ser es el nombre atribuido a nuestro nivel de conciencia que es el vínculo entre lo real y lo virtual, entre la encarnación y el centro energético que llamamos alma.

El Ser es la puerta que conduce a las frecuencias más elevadas de nuestra realidad humana. Esta puerta está abierta o cerrada, en función de las informaciones que son captadas y enviadas por nuestra alma. Éstas vienen de los planos inconcientes y de las memorias que están activas durante siglos. Sólo la síntesis de las experiencias pasadas es registrada con el fin de servir de referencia para la continuación de la evolución. Todo es utilizado, reciclado y sobre todo empleado con el fin de que ninguna energía se pierda en beneficio del vecino o de un campo perturbador. Es así como somos «protegidos» de las invasiones o de las infiltraciones de las frecuencias desestabilizadoras de nuestro medio ambiente.

Para acceder a las frecuencias más elevadas, el conciente necesita fortificar la base encarnada (el cuerpo físico) con el fin de evitar las enfermedades engendradas por una concentración demasiado grande de energía vital en el cerebro. Estando limitada la energía vital, ella sería insuficiente para un funcionamiento armonioso del cuerpo físico y del sistema nervioso, lo que provocaría enfermedades y desequilibrios perturbadores para una vida normal. El equilibrio no puede romperse sin poner la salud de la persona en peligro.

El ser humano no regresa jamás en su evolución y la transformación que sufre nuestro entorno es la respuesta directa a las transformaciones interiores que vive una parte importante de la población. Si las personas han sido preparadas para aceptar la mutación en curso, sus acciones estarán impregnadas de respeto de toda vida, y ellas desarrollarán talentos innovadores y positivos para todos. Si ellas no han sido preparadas, sus acciones sirven para dominar y para imponer su superioridad y su codicia en resonancia con los valores del pasado. El equilibrio se rompe cuando una de las categorías domina a la otra e impone un funcionamiento y/o una religión.

La relación con el Ser permite a cada uno entrar en conexión con los planos superiores de la conciencia que ha preparado este regreso «a casa». Antes de la encarnación, somos capaces de manejar todos los elementos que emanan de nuestro centro energético. Al momento del nacimiento, el «velo del olvido» nos permite desarrollar una vida encarnada en un cuerpo físico limitador desde luego, pero capaz de aumentar la frecuencia vibratoria del alma mediante la fricción de las diversas frecuencias entre ellas y de éstas con la densidad ambiental.

El tejido espacio-temporal

Reflexión de julio del 2009

Las duchas cósmicas son permanentes y la molécula inicial decide cuáles serán las frecuencias que le son útiles para aumentar su capacidad de resistencia. Desde este momento comienza una absorción que durará el tiempo necesario (a veces siglos), in vitro, sin ninguna repercusión al nivel del alma.

En cuanto la molécula ha absorbido y asimilado una nueva frecuencia, ella la repercute al nivel del alma, quien, a su turno, envía las informaciones útiles para la asimilación por parte de la estructura psíquica y el organismo físico.

Las frecuencias vehiculan una tensión cuyo ritmo está dado por las modulaciones. Estas modulaciones se crean mediante el encuentro de frecuencias anexas que cuadriculan el tejido espacio-temporal. El espacio no es infinito, el tiempo: ¡sí! La energía está en todas partes, de manera condensada y fluida, pero no puede ser utilizada si el proceso de materialización no es dominado por el cerebro humano.

Ciertas personas, avanzadas en el proceso de evolución, se conectan a informaciones «nuevas» que les permiten crear materias inéditas, conceptos vanguardistas y tecnologías que revolucionan la vida cotidiana. Mediante procedimientos de laboratorios, ensayos y múltiples tentativas, estos alquimistas de nuestra época crean una nueva dimensión de la materia en resonancia con los campos cósmicos en los cuales evolucionan la Tierra y los satélites del Sol.

La vida humana hace parte de esta unidad de frecuencias que cuadriculan el sistema solar en este momento. Este momento = 400 mil millones de años aproximadamente. Durará hasta el momento de una conmoción cósmica importante que pondrá a la Tierra fuera de su órbita actual. Es esto lo que preparamos, ya hoy, con el fin de preservar el desarrollo que ha creado la naturaleza humana, y repercutir, en otro lugar y en otras condiciones, el proceso de materialización y de desarrollo de la naturaleza humana.

En el cosmos, nada se pierde, todo se recicla, pero de una manera creadora y no pasiva. Cada gesto, cada pensamiento tienen antecedentes que han creado la vida y que la mantienen a tráves del movimiento, del desarrollo que nos son útiles a cada instante. La vida está en todas partes, pues todo se degrada, se recrea distintamente y alimenta el terreno sobre el cual se mantiene el tejido espacio-temporal.

Cada frecuencia vehicula una o varias informaciones. Éstas son captadas por las moléculas que constituyen la atmósfera y que se crean permanentemente, a merced de los vientos cósmicos y de los polvos de estrellas que estos vehiculan. Estas informaciones se densifican cuando reciben «empujones» de otras frecuencias más fuertes e invasoras. Estos últimos son el reflejo de la respiración de la galaxia que tiene una vida, también ella. Ella se constituye, se fortifica, crece y hace su lugar en el cosmos. Un día, ella se desmorona sobre sí misma y genera los huecos negros visibles en la galaxia y que representan una condensación de frecuencias de un conjunto. También es posible que ella sea colonizada por otra galaxia o que explote bajo la influencia de su sol central.

Nuestra galaxia gira alrededor de su sol. Éste está ausente a nuestra vista, pues es más poderoso que el sol alrededor del cual giramos nosotros en este momento. Este sol tiene la forma de un vórtice que no tiene irradiación visible al ojo humano, y que maneja la vida de nuestra galaxia, y que tiene una influencia sobre la vida de otras galaxias cercanas y lejanas.

¿Qué es el cosmos? Es un espacio en un gran Todo, que no está en ninguna parte, pues la noción de espacio ya no es plausible a este nivel. Cuando estamos desencarnados, tenemos la conciencia de este gran Todo. La encarnación limita esta concepción. El cosmos no tiene límites, no tiene fin y no tiene ubicación.

¿Qué es una frecuencia?

Reflexión de junio del 2009

Una frecuencia es la irradiación de todo cuerpo sólido, líquido o gaseoso en la atmósfera. Es una corriente eléctrica y física que encuentra obstáculos formados por las frecuencias de los otros cuerpos celestes. Durante estos encuentros, la frecuencia se modifica y presenta alteraciones que se denominan «modulaciones de frecuencias». Estas modulaciones se repiten todo el tiempo que la zona atravesada influencia la fuerza de la frecuencia.

Durante una transferencia entre una zona perturbada y una zona neutra o inactiva sobre la propia frecuencia, se produce una depresión que es asimilable a la sensación que experimenta el ser humano que ha corrido y que deja de correr. El organismo, embalado por el ímpetu es frenado por la inercia. Necesita encontrar un nuevo equilibrio para restablecer un funcionamiento óptimo.

La frecuencia se alimenta en su fuente. Ella se agota en la «sopa» cósmica que está constituida de millares de frecuencias, de naturaleza y de fuerza diferentes que cuadriculan nuestra atmósfera. Aquellas que son más densas y más fuertes curvan las más débiles, y a veces las desvían de su trayectoria.

¿La frecuencia tiene un objetivo? No, es una irradiación que permite al cuerpo emisor conservar su equilibrio en medio de todas las otras frecuencias. Las influencias astrales son esta irradiación que influencia nuestra actividad cerebral construida para responder a los movimientos cósmicos y a sus consecuencias sobre nuestra naturaleza humana. Los astros, las galaxias, las estrellas o incluso los campos de estrellas, influencian permanentemente nuestro funcionamiento y nuestra respuesta a los cambios que se producen a veces a cientos de años luz. Es así como tenemos la facultad de sostener nuestra perennidad y nuestra mutación espontánea cuando las frecuencias de nuestro medio ambiente son perturbadas, o cuando ellas encuentran frecuencias de otra naturaleza aún no absorbida y asimilada.

La frecuencia vehicula todas las informaciones que componen el cuerpo emisor. Ella difunde, en su trayectoria, estas informaciones y se fricciona con las informaciones que provienen de otras frecuencias. Es esto lo que crea el campo electromagnético que rodea cada masa en un perímetro directamente proporcional a su tamaño y a su naturaleza.

La vida - el Ser

Reflexión de mayo del 2009

Nuestra molécula inicial puede ser asimilada a un computador superpoderoso que tiene, en su memoria, toda la historia de nuestra humanidad desde el comienzo en que ella se creó, cuando la Tierra no era sino una nebulosa gaseosa, hasta el momento en que la Tierra dejará de estar en su órbita. Los movimientos cósmicos son permanentes. Generan las muertes y los nacimientos de estrellas, de galaxias y hacen parte de la vida cósmica. Nuestra vida es una réplica de lo que sucede a escala cósmica.

La vida nos revela esta increíble odisea del ser humano que crea su alma cuando entra en la materia. Esta alma contiene todas las informaciones útiles para permitir la encarnación y el desarrollo de un ser humano conciente y responsable de su destino.

Nosotros estamos erguidos, como una antena, entre las influencias astrales que le permiten a nuestro planeta hallarse a una cierta distancia del Sol y la energía del planeta que, de su núcleo, genera las informaciones que nos son necesarias para poder vivir, desarrollarnos, regenerarnos y expandirnos en un intercambio permanente de informaciones cósmicas y planetarias.

El Ser es creado por el alma durante cada encarnación. Tiene por misión ser el vínculo entre esta parte enteramente espiritual, que se aloja en la glándula pineal, y la parte física que está encarnada en un cuerpo. El Ser actúa en calidad de filtro, con el fin de no sobrecargar las células de informaciones espirituales y darles aquello que necesitan para alimentar el sistema energético que está en interacción permanente con la alimentación que recibimos de la Tierra. La energía generada por nuestra vida cotidiana, nuestros estados de alma, nuestras acciones y reacciones nutren nuestra alma, según un sistema complejo de interacciones y de retroalimentación.

La Inteligencia que nos ha creado y que nos fuerza a evolucionar es omnisciente, omnipresente y omnipotente en nosotros y alrededor de nosotros.

Cuando nos acercamos a esta Fuente, somos confrontados con la pequeñez de nuestra inteligencia y con la grandeza de nuestra vida. Lo que somos se nos escapa aún, y quién somos se revela progresivamente. Desde este momento, respetamos la vida que nos habita y la que anima toda vida sobre la Tierra.

El ser humano es de naturaleza espiritual

Reflexión de abril del 2009

La vida es una secuencia lógica y permanente de acciones y de interacciones. La inteligencia se desarrolla con la urgencia y la necesidad de encontrar nuevas soluciones. Ella está ligada a la capacidad psíquica de transmitir las nuevas informaciones al sistema energético, y en consecuencia, a las células que suministran el impulso de vida y de equilibrio entre las influencias cósmicas y aquellas de la masa terrestre.

El ser humano emerge de una fuerza conjugada de átomos que lo crean y que se encuentran en fricción con la atmósfera y con las energías generadas por la masa terrestre.

El ser humano es una materialización parcial de su alma.

Nuestra alma está compuesta de una multitud de frecuencias y de informaciones condensadas que yo denomino la molécula inicial. Ella se ha creado mediante la atracción de ciertos átomos entre ellos y de la fusión de estos en una estructura dinámica que regula las interacciones recíprocas y externas. Progresivamente, esta molécula ha generado un campo magnético que le permite no ser más colonizada por cualquier otra frecuencia de su medio ambiente inmediato. Ella fortifica su capacidad mediante la aceptación, en su estructura, de nuevas energías provenientes de su entorno y que son siempre perturbadoras de un equilibrio que ha sido instalado. Ella tiene la capacidad de desarrollar la inteligencia y la evolución espontánea, lo cual le da la fuerza de existir en el campo magnético que ella ha creado.

Para desarrollarse, esta molécula inicial necesita utilizar la energía de la densidad para acelerar la fricción de sus propias células entre ellas. Esta fricción genera la energía necesaria para alimentar el alma, creando un campo magnético. Éste está constituido de un núcleo (el alma) y de múltiples frecuencias generadas por él (los cuerpos sutiles). Cada frecuencia tiene una acción interactiva con la totalidad. Es un mundo nuevo que se crea y abre un pasaje en el espacio y el tiempo y crea su propio tejido espacio-temporal.

El alma tiene un objetivo, un propósito: el de acumular una fuerza siempre más grande para poder irradiar en una fuerza luminosa y volverse una frecuencia de sostén para crear otros mundos, otras formas de vida y progresivamente evolucionar hasta el nivel de la frecuencia de la luz. Ella engloba la información individual de lo que somos, desde nuestro origen unicelular, el del grupo al cual pertenecemos, nosotros, los seres humanos, la memoria colectiva y la inteligencia que le permite existir en un medio hostil y en permanente transformación.

Adquisición de nuevas informaciones

Reflexión de marzo del 2009

Nuestra realidad de seres humanos se basa en campos de acciones y de reacciones. Innumerables sensores, ligados a los cinco sentidos conocidos más aquel de la intuición, reciben y emiten informaciones que son recibidas, analizadas y enviadas a las zonas psíquicas concernidas. Nuestros pensamientos se crean en función de estas informaciones que son confrontadas con nuestra memoria que encierra nuestras referencias y que suscita las reacciones necesarias para densificar la información y repercutirla al nivel de la materia.

Mediante un sistema complejo de neuronas y de neurotransmisores, el cuerpo reacciona a un estímulo o a una reacción. El sistema nervioso central es solicitado permanentemente para manejar estos millones de informaciones que crean nuestra vida. Cuando está sobrecargado, el estrés se instala. Cuando no está suficientemente alimentado por la energía vital, es la depresión la que aminora la conexión entre el cuerpo y el espíritu, entre la materia y lo etéreo. Durante este periodo de pérdidas de orientaciones y de referencias, el espíritu está ocupado en crear nuevas zonas neuronales así como las conecciones correspondientes. Estas nuevas construcciones exigen una energía importante que ya no está disponible para la vida cotidiana, lo que suscita esta pérdida de vitalidad.

Cada nueva zona que se crea prepara una apertura de conciencia y de vida, una liberación de ciertas tensiones y el aumento de la modulación de la frecuencia de nacimiento. Esta modificación es el resultado del avance de la persona en su camino de evolución y su capacidad para manejar informaciones suplementarias por medio de su sistema energético.

Ella aumenta su fuerza vital a través de fortificaciones directamente relacionadas con los aspectos concernidos. Estas fortificaciones se manifiestan por medio de fatigas, a veces intensas, en momentos de estrés inducidos por el Ser, insomnios, limitaciones tanto físicas como psíquicas y perturbaciones emocionales, tales como una hipersensibilidad o «pesos» en el estómago. Estos malestares son pasajeros.