Pregunta: Estos niños a quienes se denomina autistas, hiperactivos, insolentes o perturbados, suelen ser depresivos, turbulentos, agotadores y desestabilizadores. Se sienten diferentes de los adultos y tienen muchas dificultades para adaptarse al sistema escolar. ¿Son acaso seres venidos de un planeta lejano para encarnarse en la Tierra o son una manifestación de la mutación que se manifiesta en todos los niveles de la vida sobre nuestro planeta?

Respuesta: Los niños de la nueva generación, que construyen su futuro y el nuestro, son una palanca esencial para la evolución
que vivimos en el momento actual.

Pregunta: ¿Cómo ayudarlos a encontrar su equilibrio, la motivación de existir, el interés por desarrollar sus talentos y su inteligencia?

Respuesta: Creando, con ellos, un puente entre «su mundo» y los adultos, con el fin de privilegiar el compartir, la comunicación y el respeto de cada uno. No es fácil abandonar las referencias del pasado y aceptar una nueva concepción de la vida. Enseñémosles a respetar lo que está establecido y escuchemos aquello que tienen para decirnos. Mostrémosles la confianza que tenemos en ellos, con el fin de ayudarles a construir su futuro y el nuestro. Nuestros niños son maestros de la evolución para todos aquellos que saben escucharlos y sostenerlos en la revelación de sus talentos.

Pregunta: ¿Por qué estos niños suelen ser alérgicos a la comida y a tantos otros elementos de nuestro medio ambiente?

Respuesta: Su sistema nervioso es extremadamente sensible y no tolera la naturaleza de nuestra alimentación, incompatible con su
sistema de asimilación y eliminación. La comida tiene una importancia fundamental. Al eliminar el gluten, la caseína y el azúcar, muchos encuentran un dinamismo y una salud mucho mejores. Un régimen alimenticio que tenga en cuenta estos elementos puede mejorar de manera importante el nerviosismo y las contrariedades de la vida cotidiana.