La liberación de las tensiones de las suprarrenales termina un ciclo de rearmonización de vida que comenzó hace una quincena de años, cuando la metamorfosis inició su acción. A través de las fortificaciones sucesivas, el organismo ha aprendido a vivir con menos energía vital y más estrés. El psiquismo ha sobrepasado sus limitaciones mediante actos de vida repetidos y aperturas de conciencia que han acelerado la repercusión de los avances en el funcionamiento del organismo y la relación con la vida en general.

Estas glándulas han sido cargadas energéticamente con el fin de obligar al organismo a vivir las situaciones con una tensión suplementaria y una conexión disminuida con las reacciones del organismo. El Ser, en conexión directa con Pi y las energías de la Fuerza de Vida, ha manejado los estreses inducidos por esta situación, relajando la tensión cuando los órganos sufrían físicamente y cuando la persona necesitaba un impulso más dinámico para preservar su vida o durante un esfuerzo importante por sostener.

Durante todos estos años, el cuerpo físico ha ido a buscar las fuerzas que necesitaba en la voluntad de superación y la liberación de las tensiones psíquicas y emocionales que son consecuencia de las elevaciones energéticas sobre todos los aspectos tratados por la iniciación.

La fortificación general, así programada, genera la rearmonización propuesta y la concreción de las aperturas de vida. Cada uno es conectado a su destino personal y a la transformación impuesta por los nuevos parámetros de existencia que se instalan sobre la Tierra. Él se vuelve participante activo de su evolución mediante las aperturas de conciencia que lo conectan a su potencial personal y a su participación en la evolución de la humanidad. La alegría de vivir y el amor por sí mismo y por los otros facilitan nuevos encuentros e intereses variados. La espiritualidad es un estado que facilita la conexión con el Ser y con la parcela divina que se revela en el lugar del corazón. El Nuevo Hombre toma en sus manos su destino y se vuelve conciente de su responsabilidad en la construcción de nuestro porvenir.

Yo agradezco a todas las personas que me han acompañado en este camino de elevación vibratoria y energética. Ellas han sido el soporte indispensable para mi evolución personal a través de las diferencias que los caracterizaban. Cada uno, a su manera, me ha permitido repercutir, en las energías de la Fuerza de Vida, los elementos que proponen al Ser una liberación de limitaciones de vida mediante impulsos agrupados y su repercusión inmediata en la existencia a todos los niveles. Las personas que se unen al camino de la Fuerza de Vida desde hace poco tiempo se benefician así de una aceleración importante del proceso.

A todos un caluroso impulso del corazón adelantado respecto a la evolución de la humanidad.