Meditación del 1 de mayo del 2000

La vida impone elecciones de manera permanente. El cerebro analiza los parámetros de referencia que son numerosos e inestables. Cada error exige reparación y genera agresividad, conflictos, pérdidas, sufrimientos y malentendidos. Todo se pone en su lugar para evitarlos y crear la armonía, la abundancia, la alegría y el compartir.

Una elección se construye sobre los elementos conocidos, los del
aprendizaje de vida y los adquiridos. Algunos no dejan ninguna duda porque la persona SABE lo que es justo para ella y para la secuencia de los acontecimientos. El Ser revela espontáneamente las respuestas para todo lo que se ha adquirido al nivel del Conocimiento. Por numerosas señales, reflexiones, deducciones, análisis de todos los sentidos y de lo que se conoce, él suscita
los elementos de construcción de las respuestas.

Las elecciones de vida imponen de manera permanente el ser o el no ser, hacer o dejar hacer, ir o quedarse, aceptar o rechazar, tomar o dejar. La intuición hace parte del Conocimiento. Las deducciones hacen parte del Saber. ¿Cuáles son las diferencias entre los dos estados? La intuición está conectada a una adquisición y las deducciones a lo que se ha aprendido.

Es útil hacerse las buenas preguntas en la calma y la serenidad,
escuchar las respuestas dictadas por el Ser y aceptarlas como justas. El temor de ser sobrepasado por una persona o una situación coloca un estrés importante que a menudo falsea la verdadera respuesta. En caso de urgencia, el Ser revela espontáneamente la información necesaria y la elección ligada a la acción no deja ninguna duda.

Algunas veces se insinúa la impresión de que una elección que se
comprueba desastrosa ha sido impuesta desde el interior. Es el impulso del karma que dicta su ley de fortificación o de superación de las limitaciones y de las debilidades. ¿Existe el libre albedrío?