Meditación del año 1999
Cada uno lleva su vida en función de lo que es, de lo que sabe y de sus parámetros de vida. La familia, la educación, el medio ambiente y los ideales de vida marcan de forma duradera a la persona. Ella se apoya sobre los esquemas de vida conocidos que le parecen justos para sí y para su familia. Su carácter se forja creciendo y a menudo es difícil modificarlo o mejorarlo porque es parte integrante de la persona. La voluntad no basta y sólo una gestión espiritual permite elevar la tasa vibratoria de cada aspecto que demanda un reajuste y una liberación de tensiones.
Por modificaciones del cuerpo y del espíritu, tomas de conciencia sucesivas, el Ser eleva progresivamente su tasa vibratoria y se libera de las limitaciones de vida. La persona se conecta de una manera mucho más conciente con su intuición y un día reencuentra su ser interior, fuente de Conocimiento, de Paz y de Armonía. Encuentra su lugar en la vida y acepta su destino con serenidad, confianza y dinamismo. Los problemas de vida se resuelven, la alegría de vivir se instala al nivel del corazón y la acción se hace más dinámica y nutritiva de todas las maneras. Nuevas dichas encuentran entonces un terreno fértil para desarrollarse.
El conocimiento de sí mismo permite aceptar mejor a los otros a su lado. El no juicio y la tolerancia liberan los sentimientos de superioridad o de inferioridad. Los bloqueos energéticos se relajan y terminan por no existir. La salud se mejora a todos los niveles. Las emociones disminuyen para dar lugar a sentimientos más vivos, más verdaderos y liberadores de alegrías, de compartires, en una nueva calidad de amor. Los pensamientos cesan su ronda infernal y se vuelven positivos. La vida se amplifica haciéndose a la vez más ligera, más simple, con descubrimientos y aperturas de conciencia a todos los niveles.
Para descargar las limitaciones de vida, los pesos, los miedos y las angustias, son necesarias las elevaciones vibratorias de estos aspectos. Los actos de vida útiles para su superación se vuelven cada vez más concientes y terminan por ser momentos de alegría intensa porque la energía así liberada permite una nueva calidad de vida. El ambiente se beneficia de ello inmediatamente y por igual las relaciones con los otros. Un nuevo estado de ser se instala y restablece progresivamente la salud, las relaciones perturbadas y los problemas de vida.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados