Meditación del año 1999

DIOS es pura energía. Es una frecuencia con una modulación y una tasa vibratoria. Es Conocimiento y Creador del sistema de evolución del ser humano y de todo elemento vivo sobre la Tierra. Él ha creado, en el planeta Tierra, un lugar de evolución para las moléculas atraídas por la gravitación terrestre y que se benefician así de su impulso energético. Él actúa en el sistema solar, la galaxia que nos abriga, e igual más allá. Es específico en nuestro sistema galáctico.
Esta frecuencia no es aún mensurable por el ser humano, pero su reflejo es conocido por Pi y el número que le está asociado = 3,14 y todos los decimales hoy conocidos. Pi es igualmente una frecuencia. Él genera la evolución de la humanidad a través de las edades y crea los dioses necesarios para el avance espiritual de cada tronco de grupo humano. Cada uno de ellos tiene sus particularidades psicológicas y espirituales que llaman a los dioses que les corresponden para su evolución.
Dios siempre ha estado presente en medio de los hombres, mediante sus profetas, los Maestros de sabiduría que envía regularmente, y todas las religiones que son un vínculo entre la energía creadora y los hombres. Cada religión nace de una mutación impuesta por las modificaciones del sistema energético que crea la vida en nuestro planeta. Ella corresponde a la raza que la desarrolla y distribuye el conocimiento a su manera. Una nueva religión es siempre la consecuencia de condiciones de vida nuevas que se instalan en función de las influencias planetarias cambiantes. Ella crea las reglas de la nueva sociedad que se construye sobre los Conocimientos y el Saber de los Antiguos para participar en la evolución individual y de grupo. Las religiones develan sus misterios cuando acaban su trabajo. Cada rearmonización precede a un cambio importante al nivel de la calidad de vida en la Tierra. Ésta va mejorándose porque la evolución de una era corresponde a la evolución del hombre en esa era. Cada era comprende siete escalones importantes y ésta que nosotros vivimos actualmente está destinada a abrir las calidades del amor en su realización personal, planetaria y cósmica.