Tomar su vida en sus manos
Meditación del 10 de julio del 2000
¡En el Jardín de mi Padre divino nada se pierde! En virtud de esta máxima, cada uno reencuentra lo que pierde, extravía o deja de lado. Diente por diente, dad y recibiréis, amad y seréis amados son proverbios que acompañan la vida y ciertas circunstancias. ¿La justicia divina exige que esto sea aquí y ahora o esta ley cósmica de causa a efecto se repercute en otras vidas, en otros tiempos?
La aceleración del karma nos hace comprender rápidamente que todo lo que puede arreglarse de inmediato no espera que haya prescripción. Es así como ciertas vidas pasan por extremos en muy poco tiempo. Perder sus bienes o, al contrario, enriquecerse en algunos minutos hace parte de estos retornos destinados a restablecer un equilibrio.
La comprensión del sistema de intercambio energético implica la reciprocidad. Yo doy y yo recibo en retorno lo que es justo y equilibrado. Y si recibo, tengo también para dar en compartir lo que está a mi alcance y según mis capacidades. El dinero facilita el intercambio, pero sólo la imaginación conoce los límites impuestos a la reciprocidad.
Ser asistido incluye la responsabilidad de volver a dar lo que ha sido recibido, ayudado y sostenido. ¡Interés y capital! ¿Cómo? Actos de vida a menudo incomprensibles son destinados a estimular la dinamización y la puesta de nuevo sobre el camino de la persona. Las incapacidades, todas, están destinadas a ser sobrepasadas con el fin de aportarle a cada uno la posibilidad de retomar su vida en sus manos, un día o en la próxima encarnación. La sociedad actual prefiere desviar su mirada del verdadero problema engendrado por los asistidos de todos los órdenes, con el fin de no cuestionar un estatuto social que excluye la debilidad a su manera. Quitar la dignidad a un ser humano lo encadena a su dependencia y aumenta su propia debilidad.
¿Cómo ayudar sin avasallar y sin dominar? ¿Cómo recibir sin involucrarse en deudas kármicas hacia la sociedad y los donantes? Repercutiendo en la vida el principio de responsabilidad personal para tomar la vida en sus manos para todo.
La Fuerza de Vida induce la noción de compartir a un nivel superior de conciencia. Es el camino para una nueva repartición de las riquezas de la Tierra, más equitativo y más energético por cuanto dinámico.
