Y ahora...
Meditación de julio del 2001
¿Cómo concebir a Dios, explicarlo y describirlo? ¿Quién encuentra a Dios? ¿Cómo saber que estoy en comunicación con Él? ¿Cómo elevar mi conciencia y conectarme con esta parcela divina cuya certeza siento en mí?
Actualmente nos encontramos ante una nueva modificación de los parámetros de vida en la Tierra. Son las energías del corazón que están abiertas a una relación directa con la Fuerza de Vida en cada uno.
Dios se manifiesta en nosotros por un llamado a sobrepasar nuestras limitaciones de vida por medio del conocimiento de “¿quién soy yo?”, sin concesión y sin debilidad. La realización de la fuerza crística en la vida cotidiana pasa por la liberación de los bloqueos y de las debilidades de cada uno. A veces un milagro, una noche de iluminación o un bello sueño introducen un trabajo interior destinado a adquirir la fuerza necesaria para encontrar un equilibrio, permitiendo liberar la alegría de vivir y la apertura al Conocimiento.
La apertura del cuarto chakra establece una comunicación nueva e íntima con el espíritu con el fin de desarrollar el respeto de sí mismo y de los otros para elevarlo a una calidad de amor renovada. El amor ya no es el amor romántico que ha alimentado el tercer chakra, sino más bien una relación energética entre los seres. Estos se reconocen y se abren mutuamente a una conciencia que se desarrolla en la medida de la liberación de los bloqueos y de las penas de la vida.
Asistimos a un recrudecimiento de nuevas enfermedades creadas por un malfuncionamiento energético y que no encuentran ayuda del lado de los conocimientos médicos actuales. Estos nuevos desafíos abren el campo a investigaciones siempre más enraizadas en el conocimiento del ser humano.
Dios se manifiesta de múltiples maneras, pero no forzosamente como Él es esperado o como uno lo quisiera y raramente en el momento adecuado. En aquel momento, la Fuerza de Vida impone sus realidades energéticas de superación con el fin de liberar la energía vital necesaria para la transformación.
Cuando conocemos las leyes que rigen la vida, comprendemos que el azar no existe. Cada uno se encuentra en el buen momento y en el buen lugar para que su vida reciba aquello de lo que tiene necesidad, para ir un paso más lejos en el conocimiento de sí mismo y progresivamente en una reconciliación con “quien yo soy”.

Orekaria dijo
juzga y serás juzgada
17 Septiembre 2007 | 06:54 PM