El respeto de sí mismo, ¿qué es exactamente? ¿Cómo puedo respetarme sin ser egoísta? ¿El niño interior se manifiesta en esta búsqueda de mi autenticidad, de mis necesidades y de mis expectativas? Sí, pues él necesita crecer para no crear nuevas expectativas o problemas por resolver más tarde. Él necesita aprender y aceptar la tolerancia, aspecto indispensable para abandonar el sufrimiento de no ser amado o aceptado tal como soy.
Tolerancia no quiere decir debilidad o amor incondicional. La tolerancia induce el respeto del camino de cada uno. Aquello que es bueno y justo para mí no lo es forzosamente para el otro. Yo no decido en lugar del otro, yo no hago las cosas en lugar suyo para ayudarlo: yo acepto que él tenga una estructura de razonamiento
diferente de la mía y yo no le pido que cambie su manera de pensar, de hacer o de decir: yo acepto quien es él o ella en su totalidad. Sin embargo, yo tengo el derecho de decir lo que no me conviene, lo que me hace mal o daño, con el fin de que el otro sepa que sus actitudes me crean tensiones, incluso desacuerdos profundos. Yo me doy el derecho de renunciar a acompañarlo más lejos o de no suscribir su modo de pensamiento o de vida, con el fin de protegerme de golpes y de expectativas frustradas. La tolerancia le enseña a cada uno el respeto de la vida en sus múltiples facetas y manifestaciones.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados