Volverme co-creador de mi vida
El Ser es una parte de nuestra alma, que ha recibido la tarea de mantener y continuar la evolución del individuo en las mejores condiciones para su evolución y su crecimiento. El Ser está al servicio de la vida que se expresa en cada uno. Él la protege, la estimula y la dinamiza con el fin de mantener un equilibrio entre acción y reposo, trabajo y recompensas, vida personal y vida social con el fin de utilizar de manera óptima la energía disponible para esta encarnación, aunque le reclama un suplemento al alma en condiciones extremas, como aquellas que vivimos en este momento.
La fuerza de amor se revela a través de los estados de conciencia que nos dan alegría, felicidad y esta sensación de estar habitado por una fuerza que anima nuestra vida. La sonrisa, la risa, las lágrimas, a veces, pero también este sentimiento de estar cerca de Dios, ¡entre sus manos o sobre sus rodillas! ¡Sentirse amado por la vida y por el Padre! En estos momentos todo es simple, nítido, justo a nuestro entender y a nuestro impulso de amor hacia todo lo que sucede en nuestras vidas. ¡Basta un rayo de sol para cambiar el mundo! La risa de un niño resuena en el corazón y prometemos hacerlo todo para que él crezca en armonía, en la alegría de realizarse en esta existencia que apenas comienza.
Cuando le pedimos a la fuerza de amor que habite nuestra vida, esperamos que se manifieste para ayudarnos a sostener nuestras promesas, a abrir los caminos que nos permitirán llevar a cabo nuestra leyenda personal. Vivir con Dios en el corazón es un júbilo que jamás se agota. A Él le ofrecemos nuestro cotidiano y todo lo que implica, y las dificultades son menos pesadas de sobrepasar, pues sentimos que todo es pasajero y sobre todo liberador de la solución. Los duelos se aceptan en el respeto del destino de cada uno, pues la permanencia de la relación de amor no tiene necesidad de la presencia física para evolucionar y se amplifica.
En esta relación íntima y profunda no hay lugar para la queja o la lástima. Nuestros demonios, nuestras cóleras y nuestras traiciones vuelven sin descanso a ocupar el centro de la escena con el fin de darnos la fuerza de confrontarlos y de alimentarlos con la energía de la superación. Dios conoce todos nuestros errores, nuestras mentiras y nuestras cobardías. Él acompaña nuestra transformación sosteniendo con mano firme las riendas de nuestra vida con el fin de mantenernos sobre el camino de la evolución.
Dios en nosotros se manifiesta a través de nuestro Ser, nuestras inspiraciones y los impulsos que nos empujan a avanzar a pesar de la fatiga, los dolores y los sufrimientos encontrados. Siempre Él está allí, presente de mil y una formas. Él revela a cada uno el objetivo por alcanzar y las razones de la superación. El azar es el camino que toma el Plano Divino para viajar de incógnito, ¡comprendámoslo y volvámonos partícipes de nuestros avances y de nuestros descubrimientos!
