Adquisición de nuevas informaciones
Reflexión de marzo del 2009
Nuestra realidad de seres humanos se basa en campos de acciones y de reacciones. Innumerables sensores, ligados a los cinco sentidos conocidos más aquel de la intuición, reciben y emiten informaciones que son recibidas, analizadas y enviadas a las zonas psíquicas concernidas. Nuestros pensamientos se crean en función de estas informaciones que son confrontadas con nuestra memoria que encierra nuestras referencias y que suscita las reacciones necesarias para densificar la información y repercutirla al nivel de la materia.
Mediante un sistema complejo de neuronas y de neurotransmisores, el cuerpo reacciona a un estímulo o a una reacción. El sistema nervioso central es solicitado permanentemente para manejar estos millones de informaciones que crean nuestra vida. Cuando está sobrecargado, el estrés se instala. Cuando no está suficientemente alimentado por la energía vital, es la depresión la que aminora la conexión entre el cuerpo y el espíritu, entre la materia y lo etéreo. Durante este periodo de pérdidas de orientaciones y de referencias, el espíritu está ocupado en crear nuevas zonas neuronales así como las conecciones correspondientes. Estas nuevas construcciones exigen una energía importante que ya no está disponible para la vida cotidiana, lo que suscita esta pérdida de vitalidad.
Cada nueva zona que se crea prepara una apertura de conciencia y de vida, una liberación de ciertas tensiones y el aumento de la modulación de la frecuencia de nacimiento. Esta modificación es el resultado del avance de la persona en su camino de evolución y su capacidad para manejar informaciones suplementarias por medio de su sistema energético.
Ella aumenta su fuerza vital a través de fortificaciones directamente relacionadas con los aspectos concernidos. Estas fortificaciones se manifiestan por medio de fatigas, a veces intensas, en momentos de estrés inducidos por el Ser, insomnios, limitaciones tanto físicas como psíquicas y perturbaciones emocionales, tales como una hipersensibilidad o «pesos» en el estómago. Estos malestares son pasajeros.
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